lunes, 28 de diciembre de 2015

...mi tiempo y deseos




Ayer detuve el tiempo.
Sé que fue esa sensación. Una mezcla de placer y vacío.
Me senté a tomar un café y quedé suspendida en ese intervalo del ruido, de la velocidad del reloj.
Rozó mi alma el placer de ser dueña de cada mirada, de cada palabra. Un tiempo de liviandad, de frescura natural.
Y allí lo encontré.
Ese recuerdo está siempre conmigo. Sólo que estaba escondido.
Un alivio de sentirlo vivo!
Toda mi vida está allí. Ahora hay presente.
Un camino menos largo pero nuevo a recorrer.
Mis deseos los renuevo:
Tierra fértil, aguas calmas, cielos despejados, lluvias frescas, verdes pastos como la esperanza y flores rojas del amor como de la pasión.
La madre naturaleza nos incluye, la metáfora de nuestro hábitat que nos regala alegría, creatividad, serenidad y mucha belleza!
Felicidad!Bienvenido 2016!











miércoles, 16 de diciembre de 2015

Oui, fleurs!



Flores, flores, flores!!!
Qué haría sin flores, sin sentirlas en mi alrededor?
Hoy pensaba lo bien que me hacen. Me siento de fiesta si están allí, en mi cuarto, en la mesa o en el baño.
Un ramito de hojas verdes y alguna flor silvestre siempre están a mi alcance. Y las blancas margaritas, alelíes o las azucenas como las peonías las espero, a su tiempo. Sus presencias me alivian, dan belleza a los momentos perfumados. Ellas son efímeras como toda vida. Están y luego queda su recuerdo hasta la próxima temporada.
Unicas como la vida. Y cada uno elige la que más desea.
Oui, oui, fleurs! Fue ésta mi expresión de entonces al verlas como hoy al traer a mi presente aquel momento. El saber de alguien que sabía del regalo de su belleza.
Hace tiempo ya. En un viaje en auto por el sur de Francia, con mi marido hicimos un alto en la autopista para tomar un cafe y poner en orden nuestro recorrido hacia Ille sur la Sorgue. Los dos al salir de los baños coincidimos en nuestro asombro y comentario. ¿Viste la flores?
Allí, en aquella simple estación como lugar de paso de tantos pasajeros estaba el detalle de flores frescas como esa mañana francesa.
Divinas se lucían sutilmente unos ramos de simples flores. Oui, oui, Fleurs!!
Ese recuerdo llegó hasta hoy como algo mágico en nuestro recorrido. El destino de ese viaje lo fue.