sábado, 4 de febrero de 2017

Un domingo



Y de pronto todo se llenó de luz, voces y movimiento. 
Mi espacio de silencio dejó de serlo. Vinieron ellos con todo su entusiasmo colmados de jóvenes risas.
El jardín fue el Edén El cielo nos abrazó tiñiendo de azul las horas compartidas.
Mis amados hijos, mis bellos nietos, mi querida familia.
Allí es donde quiero estar.